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La postura en el aula en niños con parálisis cerebral

El tratamiento postural es el diseño de la posición que debe adoptar el niño con parálisis cerebral en las diferentes actividades cotidianas. Es elaborado por el fisioterapeuta tras una valoración estructural, del control motor y de la actividad a realizar, y siempre atiende a una regla: conseguir con la mínima ayuda la máxima función. La postura juega un papel fundamental en la adquisición de los aprendizajes en los niños. Una buena alineación y simetría contribuyen a un mejor control postural y a su vez a crear un estado de alerta adecuado que permita la integración de toda la información que recibe en el aula, pero también en su día a día.

Cada niño es único, sus necesidades varían, y los profesionales que trabajamos con ellos somos los responsables de encontrar la mejor posición para cada uno.  Para ello, utilizamos mesas y sillas adaptadas y dispositivos ortopédicos como bipedestadores, adaptamos mobiliario o fabricamos asientos de gomaespuma que asegura la mejor posición en las diferentes situaciones que se dan durante la jornada de colegio: asamblea, actividades en mesa, alimentación, cambios posturales, horas de juego y tiempo de sueño, etc.

La variabilidad postural es esencial para el desarrollo del niño.  Las posiciones en la colchoneta, (decúbito prono, decúbito supino, lateral), la sedestación, la bipedestación, la marcha o cualquier otro desplazamiento han de formar parte de la rutina diaria.

Cabe destacar la importancia del decúbito prono como postura que favorece la actividad extensora de la cadena posterior: se coloca al niño sobre una cuña boca abajo de forma que tenga que elevar la cabeza y los miembros superiores por encima del plano y en esta posición se solicita alguna actividad.

Por otra parte, la sedestación juega un papel fundamental en el aprendizaje y está presente en diferentes situaciones del día. El niño estará sentado, por ejemplo, en el aula durante la asamblea en el suelo en una sedestación larga, en un asiento de gomaespuma con una mesa delante para trabajar, a la hora de comer en otra silla y mesa distinta, o en el caso de alguna terapia, en un banquito sin mesa delante para así trabajar el control de tronco. De esta forma, cada lugar en el que esté sentado servirá también para diferenciar la actividad.

El tratamiento postural implica una variabilidad de posiciones durante el día. La frecuencia a la que se debe cambiar de posición el niño y el tiempo que debe permanecer en ella depende de cada niño y sus características.

Frecuencias diferentes sedestaciones

La buena postura no es importante solo para favorecer el aprendizaje, sino también para mantener el sistema músculo-esquelético en buen estado y preservar la situación motora de los niños lo más estable posible, evitando compensaciones que den lugar a desalineaciones, asimetrías que compliquen la función motriz a largo plazo.

Según la forma en que posicionemos a los niños podremos por ejemplo elongar un grupo muscular que pueda estar acortado o hacer que otro se contraiga proporcionando mayor estabilidad, mejorando la calidad de la función.

Por otra parte, existe una clara evidencia científica sobre los beneficios cardiorrespiratorios, digestivos y circulatorios que se derivan de la puesta en pie en el bipedestador.

Conclusión

Podemos concluir que proporcionar una variabilidad postural y adaptar cada posición según las situaciones favorece el aprendizaje y estado global del niño, y por tanto su desarrollo.

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